Postal de Barcelona

La tarde cantaba con sol y calor

melodías de muchas voces

guiries, sudacas, xarnegos, polacos

y pájaros de plumas ajenas

se frotaban los pies

en piedras hirvientes

olisqueándo hedores

profundos

de entrañas revueltas

bajo faldas del tiempo

que la puta de carne y playa

levantaba asiduamente

a la luz del día repente

 

se avecinaba otoño

las largas sombras 

del viento estiraban sus brazos

despertaba la otra puta

la de perfumen y lazos

 

da igual

eres la misma

 

déjame morir en tus brazos

 

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